Este artículo pretende acercase a las posibilidades de la nueva emergencia del dispositivo político que se conoce como centro social, en tanto que instituciones efectivas de movimiento, esto es, como instituciones de libertad, de singularidad, de potencia, de diferencia radical con el poder.
Los centros sociales okupados (CSO) han sido en las dos últimas décadas una de las creaciones políticas recurrentes en el contexto de los movimientos sociales a escala europea. En el período 1999-2004, los epicentros de la política irrumpieron fuera del centro social (CS): era el tempo del movimiento global y del no war. La innovación, la experimentación generó territorios diversos, ajenos a la lógica estricta del CS. Parecía que ese dispositivo caducaba en tanto que máquina política.